La ansiedad es tu aliada: aprende a escucharla

Por María José Campos | Psicóloga Clínica en Badajoz

La frase que más escucho en una primera consulta es siempre alguna variación de la misma idea: "Quiero que esto desaparezca." Lo entiendo. Cuando la ansiedad lleva semanas o meses instalada en tu vida, parece solo un obstáculo. El cuerpo en alerta constante, el corazón que se acelera sin motivo aparente, la dificultad para dormir aunque estés agotado. Pero lo que pocos saben al llegar a consulta es que esa señal tan molesta es también la más valiosa que el cuerpo puede mandarte.

Pero una de las primeras cosas que les digo a mis pacientes es esta: la ansiedad es tu aliada.

Ya sé que eso puede sonar raro. Quizás incluso un poco irritante si estás en medio de un ataque de pánico. Pero quédate conmigo un momento.

El detector de humos

Imagina que el detector de humos de tu casa empieza a sonar. ¿Qué haces? No lo ignoras. Tampoco le sacas la batería para dejar de escucharlo. Vas a ver de dónde sale el humo.

La ansiedad funciona exactamente igual. Es una señal, no un problema en sí misma. Salta cuando algo en tu vida necesita atención: una situación que no estás gestionando bien, una relación que te hace daño, un trabajo que te está consumiendo, una decisión que llevas meses aplazando, una necesidad que no estás atendiendo.

Eliminar la ansiedad sin escuchar lo que te está diciendo es como sacarle la batería al detector. La alarma para, sí. Pero el fuego sigue ahí.

Lo que la ansiedad intenta decirte

En más de 35 años de consulta he visto muchas formas de ansiedad. Y casi siempre, detrás de ese cuerpo en alerta, hay un mensaje. No siempre claro, no siempre fácil de escuchar. Pero está ahí.

La ansiedad no usa esas palabras, claro. Habla en taquicardias, en insomnio, en nudos en el estómago, en esa sensación de que algo malo va a pasar aunque no sepas exactamente qué. Pero el mensaje está ahí. Y cuando empezamos a escucharlo en consulta, muchas cosas se acaban encajando.

El trabajo terapéutico real

No te digo esto para minimizar lo que sientes. La ansiedad puede ser paralizante, y hay herramientas muy eficaces para reducir esa activación física: técnicas de respiración, reestructuración cognitiva, regulación del sistema nervioso. Las usamos, y funcionan. Es parte del trabajo.

Pero lo que cambia las cosas de verdad y de manera duradera no es aprender a manejar la señal de alarma. Es entender qué la está generando y hacer algo al respecto. Ese es el trabajo terapéutico real. No el más inmediato, quizás no el más cómodo. Pero el que dura.

Porque si solo apagamos la alarma, tarde o temprano vuelve a sonar. Y cada vez que la ignoramos, el volumen sube un poco más.

¿Qué hago entonces con mi ansiedad?

La próxima vez que aparezca, en lugar de resistirla o correr a apagarla, dale espacio y hazle una pregunta: ¿qué me estás intentando decir? ¿Qué he estado ignorando que tú sigues insistiendo?

No tienes que tener la respuesta de inmediato. Solo hacer la pregunta ya es cambiar la relación que tienes con ella. Verla como lo que es: una aliada que merece ser escuchada.

Y desde ahí, todo es bastante más fácil de trabajar. Lo sé porque lo veo cada semana en consulta.

¿Tu ansiedad lleva tiempo sin que sepas qué te está diciendo?

Eso es exactamente lo que trabajamos en consulta. No solo a calmarla, sino a entenderla. Si te identificas con lo que has leído, puedo ayudarte. Atiendo de forma presencial en Badajoz y por videoconsulta.

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